jueves, 14 de mayo de 2009

La Banda Trapera del Río (1 mes y des-contando)

El 13 de junio reaparece La Banda Trapera del Río en Cornellá. Será a las 10 (de la noche, claro) en la Plaza de Cataluña. Y será GRATIS!

Para quienes no les conozcan diré que La Banda Trapera del Río fue la bomba. Finales de los 70, 1.976 para ser más exactos, antes del mítico 77, recién muerto Franco, cuando vivíamos envueltos en las cursiladas de la "Nova Cançó", las volutas del rock sinfónico y el chicle-pop.

Ese año cumplí 19. Y me gustaba el rock. Si bien tuve una pequeña afección sinfónica, siempre me he mantenido fiel al sonido directo a las tripas ("Directo a los cojones" que diría tiempo después la Trapera). Fan de Stooges, MC5 y la Velvet, amén de Alice Cooper, Led Zeppelin y el blues.

De pronto se suben al escenario unos bestiajos que nos atizan con temas como "Ciutat podrida", "Hijo del polvo de un borracho y del coño de una puta", "La regla", ... En aquel primer concierto consiguieron que me peleara con los colegas de la Universidad. Lo que no está nada mal.
Ciutat Podrida

Para aquellos que no vivieron aquellos tiempos (o que no los vivieron desde "la resistencia") conviene señalar que la desviación consistente en disfrutar de los ruidos provenientes de allende los mares (la malvada USA) estaba muy mal vista. No se llegaba a romper los discos; pero las "autocríticas" no descansaban.

Pero volvamos a La Trapera.
La historia empezó en Barcelona, en la ciudad satélite de San Idelfonso de Cornellá, un barrio habitado en su mayoría por inmigrantes andaluces, donde crecieron los traperos charnegos.

Hartos del aburrimiento general que reinaba en la ciudad condal, que no era otro que la nova cançò, el jazz-rock layetano... Deciden montar un grupo un 13 de Noviembre de 1976, antes de eso los miembros de la Banda Trapera habían estado en grupos de rock sinfónico, hasta que se dieron cuenta de que en ese estilo musical no se les había perdido nada y que se aburrían como ostras.

La formación original era el Tío Modes a la guitarra solista, un malagueño de nacimiento apodado así por ser el más viejo del grupo; Rockhita a la guitarra rítmica; el Llobregat, alias el Ray Ban, a las cuatro cuerdas, que confesó en una ocasión que su bajo le costó 800 pesetas; Raf Pulido a la batería, quien marcaba el ritmo en el grupo; y el último en llegar fue el cantante y portavoz Morfi Grey, un personaje carismático nacido en Melilla, que según contaba había militado en un dúo llamado las Alcachofas, y que luego intentó montar una zarzuela-rock. Por lo pronto la banda ya estaba formada, y casualmente se habían juntado un poco antes que el fenómeno punk británico asustara al mundo en 1977.

- Eduardo Álvarez Cónsul -


Venid a las cloacas


Así se presenta La Trapera en su MySpace:
La historia de La Banda Trapera del Río

En septiembre de 1976 la revista STAR se hacía eco del punk británico dedicándole la portada al grupo que encendió la mecha: los Sex Pistols. Dos meses después, La Banda Trapera del Río celebraba su primer concierto, convirtiéndose en precursores del punk en España sin ni siquiera enterarse.

Ajenos a modas, clases y etiquetas, la Trapera y su “rock de cloaca” se convirtieron en una de las propuestas musicales más radicales e interesantes del postfranquismo y en la muestra más evidente de que hubo vida más allá de la Nova Cançó y la Movida Madrileña.

Formados en Cornellá, Morfi Grei, Manuel Verdún, “El Loli”, Juan Pastor y Joaquín conformaron la primera formación de la banda. Tras múltiples cambios, Morfi Grei (vocalista), Juan “Raf” Pulido (batería) y Modes (guitarra solista) se convirtieron en los pilares inamovibles que estructuraron la Trapera. La lista de bajistas y de guitarras rítmicas que pasaron por sus filas es enorme, desde confidentes de la policía a folloneros incorregibles, pasando por músicos que tuvieron que dejarlo todo por el servicio militar y que a su vuelta fueron incapaces de reincorporarse debido a irreversibles secuelas psicológicas.
Padre nuestro

La Banda se separó en el verano de 1982 con tan solo un disco en el mercado (“La Banda Trapera del Río”, Belter, 1978), viendo como el que iba a ser su siguiente trabajo, “Guante de guillotina”, quedaba en terreno de nadie. Hubo que esperar hasta 1993 para que finalmente vieran la luz aquellas canciones a través del sello Divucsa, a raíz de la reedición de su primer trabajo y los primeros pasos de lo que acabaría siendo la reunión de la banda en 1993. Este retorno vendría acompañado de un disco en vivo (“Directo a los cojones”, Munster, 1994) y un tercer álbum de estudio (“Mentemblanco”, Munster, 1996).

Las circunstancias de la Trapera

No se pueden entender canciones como “Venid a las cloacas”, “Ciutat podrida” (considerada por muchos como la primera canción punk en catalán) o “Curriqui de barrio” sin tener en cuenta la importancia que jugaron las circunstancias políticas y geográficas en la música y actitud de la banda. En la década de los 70, Cornellà era básicamente una zona industrial en crisis, lo que lo convirtió en palabras de un ministro franquista en uno de los dos grandes problemas de España junto con ETA.

Cornellà y el Baix Llobregat por extensión, fueron uno de los lugares donde más empuje y fuerza adquirieron los movimientos obreros, una zona oprimida y lúgubre que quedaría perfectamente representada en la música de la Banda Trapera del Río. Desde su gestación, el grupo colaboró en forma de concierto en múltiples eventos relacionados con el movimiento socialista y comunista. Mismamente su primera actuación fue un homenaje a Lina Odena, militante comunista que falleció durante la Guerra Civil, aunque hay que destacar entre otros, su participación en la fiesta de legalización del PSUC y en la primera fiesta que celebraba el Partido Comunista Español.

La Trapera no fue el único exponente de este rock de extrarradio de carácter prepunk, grupos como Masturbadores Mongólicos, Mortimer, Peligro o Basura fueron algunos de sus colegas de generación con los que compartieron escenario en alguna ocasión.

Un grupo maldito

En pocos casos la etiqueta de grupo maldito se ha adecuado tanto a la historia de una banda. La carrera de la Trapera está llena de “que-hubiera-pasado-si…”, de baches, trampas y por supuesto también de tropiezos. Letras como “Nos gusta cagarnos en la sociedad”, “Nacido del polvo de un borracho y del coño de una puta”, “Eunucos mentales” o su revisión del “Padre Nuestro” no consiguieron adeptos precisamente entre las discográficas, a pesar de los nuevos aires de libertad fruto del fin de la dictadura.

La Trapera sufrió un boicot total del sistema discográfico y del Estado, pero lo importante es que hemos vencido, se han reeditado los primeros discos sin televisión, sin 40 Principales y sin nada” sentenciaba Morfi Grei en una entrevista a la revista Ruta 66.

Finalmente, “La regla” fue el primer single publicado por el sello folklórico Belter, que asustados por las quejas de distintas asociaciones y la censura de RNE, acabaron optando por silenciarlo.
La regla

Poco después, el lanzamiento de su primer disco con la misma compañía se acabaría prolongando casi un año, coincidiendo la despreocupación de Belter con una huelga de imprentas. Peor suerte corrió su segundo disco “Guante de guillotina”, que tuvo que esperar 11 años, cuando la Trapera ya se había convertido prácticamente en leyenda.

El grupo se alimentaba de todo aquello que se les oponía, tenía razón de ser precisamente porque se les impedía ser” sentenciaba Jaime Gonzalo en las notas interiores de “Directo a los cojones”.

Su sentido estricto de la integridad hizo que no se doblegaran ante nadie. La multinacional CBS se fijó en ellos, grabaron incluso una maqueta en sus estudios, pero para que esta relación prosperara primero Morfi tenía que educar su voz (o bien cambiar de cantante). No se podía entender la Trapera sin Morfi y rechazaron la oferta. Los conflictos internos también fueron la causa de muchos problemas en el seno del grupo, debidos principalmente a la repartición del dinero (en los pocos casos en los que se lograba beneficio), la mala gestión de los managers o el uso y abuso de alcohol y drogas. Toda esta pólvora acabaría estallando tras un concierto celebrado en Almansa el 27 de agosto de 1982, tras el que los tiras y afloja dentro de la formación acabaron dinamitando al grupo. Este hecho deja un regusto amargo, una sensación de que se podría haber conseguido algo más, pero al fin y al cabo la Trapera era un caballo desbocado incapaz siquiera de controlarse a si mismo.

El presente trapero

El 29 de noviembre de 2008 se celebró en la sala Gruta 77 de Madrid un homenaje a La Banda Trapera del Río que cuenta con la presencia de Morfi Grei (escudado por los grupos Rojo Omega, Los Chicos y Motociclón). Tres años antes, el 22 de octubre de 2005, se celebró otro homenaje en el que los miembros de la Trapera también estuvieron implicados. Se trataba de un concierto dedicado a Tío Modes, el guitarrista de la Trapera que había fallecido un año antes a causa de un cáncer de hígado y páncreas. Modes llevaba tiempo arrastrando la enfermedad, a pesar de que en ningún momento le puso remedio, como si tras la Trapera ya nada sirviera de nada. Miguel Ángel Sánchez es quien se esconde tras Morfi Grei, y actualmente tanto él como el resto de sus excompañeros mantienen una vida alejada del rock’n’roll. Morfi ha substituido los ensayos por el trabajo en un negocio familiar con su mujer en una heladería y una fábrica de turrón, y las giras por los hijos, a pesar de que de vez en cuando ha accedido a realizar recordatorios de lo que fue la Trapera. Otros miembros de la banda no han tenido tanta suerte…





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