sábado, 2 de mayo de 2009

Rock para ricos (reflexiones de Jesús el Rocker)

A lo largo de estos 4 meses de vida, hemos hecho referencia a algunas páginas que nos gusta seguir:
Hoy aprovechamos para crear una categoría especial "_Web sites" para seguir presentando sitios que valen la pena. Y es que os vamos a presentar el blog de Jesus el Rocker (que no soy yo, conste): DICCIONARIO ROCKABILLY.

Como su nombre indica, este blog trata especialmente de rock cincuentero; pero no se queda ahí. Caben Cramps, Doctor Feelgood y artículos siempre interesantes sobre estilos relacionados como el punk, el soul, el rock duro, heavy, pop etc. Coincidas o no con las apreciaciones, sin duda es un placer leerlas y descubrir tanta música que, siempre, queda por descubrir.

No recuerdo exactamente cómo llegué a él; pero me gustó y lo agregué a mi lector. No hace mucho, el 15 de abril, leía una entrada titulada como ésta: "Rock para ricos". Os lo traigo como presentación y como ejemplo de lo que fue, lo que es y será el rock, lo apelliden como lo apelliden.

Término acuñado personal y recientemente que hace referencia a todo ese rock and roll ya asentado y aceptado por todas las capas de la sociedad, cantado por megaestrellas millonarias, sin ningún afán por provocar a nadie y solo accesible en directo a ricos. Es rock and roll de calidad, evidentemente, sino no habría llegado a este status, pero una cosa no quita la otra.
En el principio de los tiempos, me refiero a los años 50, el rock and roll era ritmo desenfrenado y provocación ante lo establecido. Las letras abiertamente sexuales, la interracialidad y el aspecto físico o los movimientos de Elvis causaron el mismo pavor a la sociedad conservadora que entusiasmo a los jovenes más rebeldes. Los conciertos de todos esos nuevos músicos de rock eran a precios populares ya que la mayoría de ingresos se recaudaban por medio de la venta de discos, por apariciones en otros medios o por la ventas de todo tipo de objetos de mercado.
Por desgracia las grandes industrias discográficas se dieron cuenta en seguida del filón, de la nueva capacidad juvenil para adquirir esos productos al precio que fuera y se aprovecharían de ello. Crearon sus propios cantantes robóticos capaces de atraer tanto a ese público como a sus padres a base de letras boboliconas que no incitaban a ningún tipo de rebelión, el mismísimo Elvis cayó en esa trampa durante unos años. de todas formas los nuevos teen-idols y la música du-duá todavía seguían siendo bastante accesibles, sobre en todo en precio durante los años 60.

Pero a partir de los años 70 es cuando se dá el fenómeno que estoy intentando explicar tan torpemente. Aquellos chicos que disfrutaban fastidiando a sus padres poniendo rock and roll ahora tienen hijos a su vez que escuchan un nuevo tipo de rock and roll, llamase Rolling Stones o cualquier otro con la esperanza de provocar o simplemente para poner distancia entre generaciones, pocos adolescentes quieren poner la música que les gusta a sus viejos. Pero esto no era un camino facil, los padres son ahora unos progres que, con cierto complejo de Peter Pan y equivocada psicología, se creen en el deber de comprender la música de sus retoños y salvo excepciones (la irrupción del punk, por ejemplo) lo harán sin problemas. Son los cantantes que surgen en esta época y que han perdurado los que darán lugar al término Rock para ricos cuando 20 años despues están tan asentados en el stablishment, sean tan apoyados por la industria e incluso los gobiernos (que los contratan para todo tipo de eventos institucionales) y vendan tan pocos discos por la posibilidad de bajarlos gratis de internet(el gran timo del CD, un objeto vendido a 30 veces su valor real sin la infilibilidad que prometía ante rayaduras y caducidad mientras que el vinilo valía unas 5 veces su valor real. Se lo tienen merecido) que practicamente todos sus ingresos deban venir de sus actuaciones en directo. Claro esta que para mantener su nivel de vida las entradas a esos megaconciertos deban costar una verdadera fortuna.

De este modo la gente humilde, fans de su música, deba quedarse con sus cuentas al rojo para ir a verlos mientras que ricachones de toda calaña para mezclarse con la plebe y políticos para ganar votos se dejan caer por estos eventos, siendo celebrada su informalidad y campechanería en todas las revistas del corazón. Me estoy refiriendo a conciertos de gente como Rod Stewart, U2, Elton John, Van Morrison, Bob Dylan (¡ha llegado a tocar exclusivamente ante el Papa) o los mismos Rolling Stones donde se ha visto a gente disfrazada para la ocasión de la estofa de Ana Obregón, el juez Garzón, Aznarín o el principito y doña Letizia. No es culpa de los músicos, hacen bien en ganar ese dinerito (bueno, de Van Morrison si) y su música es excelente pero no me negareís que es patético y que desde el escerario alguno podría aprovechar para lanzar alguna invectiva contra alguno de esos cerdos como estoy seguro que habrían hecho alguno de los pioneros, tal y como hizo John Lennon en el primer concierto para ricos de los Beatles: "Al término de cada canción los del gallinero pueden aplaudir. Los de los palcos hagan mover sus joyas".
Y eso es de lo que va el rock. De siempre. Sin apellidos.

Publicar un comentario