viernes, 1 de octubre de 2010

De Spotify (aka espotifai)

Mira que ha cambiado la forma de acceder a la música! En mis tiempos, tenías tres opciones que se resumían en cuatro:
  1. Comprártela (que la ponían barata los muy hijos de satanás)
  2. Oir la radio (que había algún programa decente)
  3. Comprarte cintas de cassette y grabar de la radio y de los discos que te prestaban los colegas. Porque no teníamos emepetreses; pero grabábamos como cosacos. Searchingandonos la laif.
  4. Rezar para que ningún evento deportivo cancelara (como solía) el único programa de la tele en sus dos canales. Únicos e indivisibles.
Si, si, niños y niñas. Hubo un tiempo en que la tele era en blanco y negro, solo habían dos canales y la MTV no existía. Te lo juro por esnupi.

Los emepetreses aparecieron allá por el 95; las descargas... el bombazo NAPSTER fue en el 2000, iTunes nació en el 2001 y Spotify en el 2008.

Yo aún me acuerdo de cuando apareció el vídeo, antes de que naciera la MTV. Un pasote, me compré un super mega BETA de la SONY que me sirvió para comprarme unas pelis que no se pueden ver porque el vídeo ya no existe y el parato falleció de obsolescencia; que el BETA murió antes que el VHS porque los de SONY son muy listos, eso si. No hay mas que verlos ahora.

Luego salieron los CD y DVD; pero ya están muertos, aunque muchos (músicos y no músicos) no lo sepan. Y había unas cosas llamadas discman. Un alucine porque te podías llevar los discos y oírlos por la calle. En algunos, hasta los grabados por ti.

Las cassettes eran muy divertidas. Como pasa también con los cedeses y deuvedeses no solíamos etiquetarlas mucho en la propia cassette (yo si en la caja), con lo que en cuanto se te quedaban fuera de la caja... jejeje... a tomar pol zulo la clasificación. Y no olvidemos aquellos momentos inolvidables cuando tu hermano pequeño sacaba la cinta o bien era el propio reproductor del coche de tu pppppadre el que se la tragaba para regocijo del resto de la ppppfamilia.
Hubo un tiempo en que estuve apuntado a una web que por 10 pavos al mes te podías descargar todo lo que quisieras de su catálogo. Era brutal, sobre todo si te gusta el blues. Pero luego hay que almacenarlo, ordenarlo... comprarte un discman... tirarlo... porque al final lo tire todo.

Fin de la clase de historia.

Por el módico precio de 3 paquetes de tabaco, se puede tener el Spotify premium que tiene varias gracias:
  1. No tiene publicidad
  2. Puedes llevar la música en tu móvil (iPhone o Android)... osea, hasta en 3 aparatos 3 a la vez. Vulgo, que si compartes, te sale por 3,33 al mes.
Nosotros lo usamos y esta de PM. Faltan cosas, claro. Que hay algunas bandas, discográficas e instituciones que no se enteran. Peor para ellos. Yo soy fan de ACDC de toda la vida pero si no me ponen ACDC escucharé lo que si que está que es mucho, incluído Airbourne que están de lujo. Ya vendrán. Pero no voy a renunciar a un servicio que es cojonudo por una memez como esa. Que no se si Angus lo sabe, pero el que paga soy yo.

Y ¿por que no el iTunes? Pues porque no quiero comprar la canción, salvo que sea para apoyar a una banda. Dicho de otro modo, cuando compro una canción es para apoyar a la banda porque la seguiré escuchando en Spotify y no en lo descargado. Que no lo quiero, que no quiero almacenar... que quiero que almacenen por mi y conectarme y tenerlo ahí... para mi deleite. Y eso, comprar así, también lo puedo hacer en Spotify.

Evidentemente, no compro nada de bandas lloronas que quieren volver al paleolítico para que tengamos que comprar vinilos y ellos vean una miseria porque la pasta se la quedan los de siempre... que ya nos conocemos todos. Si quieren llorar... ya tienen otro motivo... que no les compro. Raus!

Pues esto era un introducción porque de lo que yo quiero hablar es de las listas de Spotify.

Una caña.

Pero se me ha hecho tarde, así que seguiré en otro post. Es lo que hay.
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